NICOLÁS CONSUEGRA
Imágenes
exteriores, marcas, huellas y patrones
Texto de Jaime Cerón para la exposición Superficial
en la Galería Jenny Vilà entre Septiembre - Octubre
2004
Vistas en exteriores
La condición de exterioridad parece ser el rasgo por
excelencia de la experiencia cultural. Ya sea que su campo de
acción se aborde desde las herramientas analíticas
de la lingüística o de la semiología o que
se examine desde las suposiciones estructurales de la antropología
o el psicoanálisis, el problema de la exterioridad va
a resultar determinante para reorientar la comprensión
de los hechos que delimitan el alcance de sus prácticas.
Desde la década de los sesenta se comenzó a problematizar
la comprensión del campo cultural, involucrando los efectos
o resultados de las disciplinas antes mencionadas tales como
el lenguaje verbal, el campo significante, el pensamiento concreto
o la dimensión subjetiva. Todos ellos definen un tipo
de sujeto que se percibe como resultante de influjos o improntas
que produciéndose desde afuera, van a definir su propia
interioridad o intimidad. Frases como “el sujeto es el
efecto del lenguaje” o “el pensamiento está
afuera” se han vuelto, dentro del argot apropiado por
los artistas, ecos perpetuos que sobrepasan los límites
de sus propias fuentes teóricas. Sin embargo siguen siendo
vectores que apuntan hacia la idea de que el significado que
emerge de un signo artístico se configura desde la esfera
pública, como resultado de una suerte de apropiación
cultural sostenida por los marcos institucionales.
Todas las herramientas de comprensión de los actos humanos,
que se enunciaron al inicio del párrafo anterior, al
cruzarse con el campo del arte suscitan un reconocimiento de
las condiciones sociales que rodean y predeterminan cualquier
tipo de representación. En ese sentido, lo que se representa
en el campo del arte, está más cerca de esos trasfondos
culturales y sociales, tanto del artista como del espectador,
que de los mismos fundamentos conceptuales de las obras.
Como resultado de ese reconocimiento las prácticas artísticas
y culturales, reubicaron el valor de los medios de trabajo empleados,
cuestionaron los marcos institucionales y redimensionaron los
componentes imaginarios desde los cuales serían apropiadas
las imágenes, para involucrar más activamente
el contexto de la recepción dentro de la experiencia
perceptiva.
miradas desde exteriores
Nicolás Consuegra ha indagado insistentemente en la dimensión
convencional e histórica de las representaciones culturales
y artísticas. Muchos de los proyectos que ha realizado
hasta ahora, involucran la revisión de diversos paradigmas
sostenidos por la modernidad, con el ánimo de señalar
sus paradojas y contradicciones. Por lo tanto, su obra involucra
la indagación sobre las propiedades comunicativas de
diversos medios artísticos entre los que se destacan,
la fotografía, la pintura y el ensamblaje, en algunos
casos fuertemente imbricados entre sí, para resaltar
acumulaciones históricas y conflictos institucionales
presentes en ellos.
Las diferentes series que conforman su trabajo más reciente,
parten de referentes de naturaleza serial y semi-fotográfica,
que sometidos a un proceso de traslación a otros medios,
ven desmanteladas analíticamente sus implicaciones originales.
Partiendo de hechos presentes en patrones culturales masivos,
como las revistas ilustradas, los diseños textiles, o
la decoración de interiores, que hacen parte de los ámbitos
domésticos o familiares, el sigue algunos de sus rastros
morfológicos, no para identificarlos sino para posponer
su potencial reconocimiento. De esta manera lo que podemos leer
de dichas fuentes en sus imágenes, esta ubicado a una
considerable distancia de su aparición inicial, por la
suspensión transitoria que Consuegra hace de su naturaleza
significante. El trasfiere las huellas de una serie de problemas
que cruzan la experiencia más directa que tenemos de
lo real, hacia un una forma de lenguaje difícilmente
reconocible en una primera instancia.
El nivel de abstracción de sus imágenes originadas
a partir de fotografías de la revista Life, por ejemplo,
es producido por la sucesiva diseminación de los referentes
que se diluyen paulatinamente en una serie de patrones, que
al repetirse parecen anular la propia existencia material de
su motivo original. En estas piezas él reduce la fotografía
inicial a una silueta que ajusta la densidad de la escena inicial
a la fina delgadez de una sombra. Por este motivo el vidrio
que utiliza de soporte para esta operación, adquiere
un papel preponderante en el proceso, al funcionar como medio
de refracción para conducir la imagen hacia afuera. El
brillo de la cara exterior, desnuda, permite que se introduzcan
huellas de la situación externa a las piezas mismas.
Sus manteles, que parten de patrones de diseño textil,
parecen sintetizar la experiencia de la naturaleza muerta en
la superficie que sostiene la interacción de los objetos
que la conforman. Desde una perspectiva simple, podría
decirse que la transposición de este género artístico
ha sobrevivido hasta nuestros días a través de
las diferentes formas de arte objetual, que ocurren sobre la
misma superficie en que vivimos.
El papel de la superficie ha sido un problema recurrente en
su trabajo, y parece funcionar en sus proyectos de manera análoga
a como Jacques Lacan teorizó el inconsciente humano.
Según Lacan, el sujeto está estructurado por categorías
simbólicas provenientes del lenguaje, que no permiten
que su lugar como tal pueda ser enteramente representado. Ese
remanente del sujeto, que se resiste a la simbolización,
se ubica externamente a él, por lo que permanece para
sí mismo como inconsciente mientras se manifieste hacia
los demás como la parte más visible de su acción
subjetiva. La superficie de un signo artístico, posee
esa particular permeabilidad para las aproximaciones exteriores,
pero no es necesariamente un efecto directo de lo que subyace
en su interior. Por eso en una obra como el mantel realizado
por fragmentos especulares que remiten a cuchillas de afeitar,
la delgadez de la cuchilla hace eco a la finura de la superficie
reflectiva que de la mano del vidrio que las aísla desembocan
en el reflejo de nuestro cuerpo que bloquea nuestro intento
de encontrarles sentido.